Celulitis y grasa localizada

Etiología de unas piernas gruesas

La celulitis afecta a nueve de cada diez mujeres se origina en un trastrono de la microcirculación. Puede ser de consistencia dura o compacta, blanda o flácida y edematosa. La primera acostumbra a verse en la mujeres más jóvenes, se localiza en la cara interna de las rodillas y la externa de los muslo "cartucheras". Tiene un aspecto granuloso y de consistencia dura al tacto. Son pierna con una mayor sensibilidad. La celulitis blanda es la que se asemeja visualmente a la piel de naranja, localizandose en gluteos, abdomen, brazos, espalda y cara anterior de muslos. Es más frecuente a partir de los 40 años y se relaciona en parte con sedentarismo.

Hábitos de vida saludables y la aplicación de diversos productos específicos drenantes, reductores y reafirmantes de manera adecuada en las zonas a tratar mejorarán considerablemente el aspecto de la piel.  

La forma edematosa de la celulitis se debe a retencón de líquidos y un cierto componente de insuficiencia venosa crónica. Se da en chicas jovenes y adolescentes. Se trata de pierna muy sensibles y dolorosas casi al tacto.

En el Institut Vascular Sala Planell, la Dra Eulalia Rovira se encarga del tratamiento de las piernas gruesas. Hoy en día existen diferentes opciones para combatirla, siendo fundamental el adecuado diagnóstico inicial por un profesional. Diferentes productos, la mesoterapia y la radiofrecuencia Indiva, adaptados a las necesidades de cada paciente permitiran en varias sesiones conseguir una acción más drenante, reductora o reafirmante.

Las piernas gruesas - un problema que padecen muchas mujeres-, es motivo frecuente de consulta. Las causas son muy variadas y van desde el exclusivo motivo estético hasta el patológico como es el caso de piernas cansadas cuyo origen está en una mala circulación, o también piernas dolorosas como consecuencia de la acumulación celulítica y edematosa que responden bien a tratamientos locales como la mesoterapia  y el drenaje linfático especializado.

Las "piernas gruesas" no son solo un problema estético, ni siempre la consecuencia del sobrepeso debido a una mala alimentación.

Pierna gruesas, lipedema, linfedema

 

La etiología de unas piernas gruesas pueden ser las siguientes:

  • Origen veno-linfático (linfedema) que ocasiona edema en las extremidades.
  • Origen traumático, asociadas a lesiones de los tejidos blandos, articulares u óseos, en las cuales, ha habido un compromiso vascular que ha pasado desapercibido y que ocasiona un edema de grado variable.
  • Origen congénito, asociadas a brida amniótica, linfedema congénito o malformaciones vasculares como las del síndrome de Klippel-Trénaunay.
  • Origen neoplásico, con afectación vascular que comporta un compromiso del drenaje venoso y/o linfático de la extremidad por la neoplasia, generando cuadros de linfedemas secundarios u obstrucciones venosas profundas.
  • Piernas gruesas adiposas: son una de las formas más frecuentes y pueden responder a una anómala distribución de la grasa, asociada a obesidad en la mayoría de cuadros.
  • Piernas gruesas asociadas a celulitis con características tróficas particulares, asociadas o no a dismorfias grasas.
  • Piernas gruesas ocasionadas por tumores benignos de las partes blandas de la extremidad, del tipo de los lipomas.


Falsas piernas gruesas
Las piernas gruesas falsas responden a asimetrías de las extremidades dependientes de atrofias o reducción del volumen de una de ellas, en comparación con la extremidad opuesta considerada como sana. Puede ser causada por:

  • Atrofias musculares: secuelas de parálisis, poliomelitis, inmovilización prolongada, etc.; asimismo como por problemas ortopédicos que pueden ser resueltos con la utilización de plantillas o con otras terapias ortopédicas.
  • Atrofias cutáneas: secuelas de quemaduras y/o traumatismos, esclerosis retráctil de la insuficiencia venosa crónica, etc.


El interrogatorio y examen físico son los elementos necesarios para un diagnóstico diferencial de estas patologías. Es importante señalar aquí la trascendencia de la acumulación celulítica en una pierna que sufre un mal apoyo por razones ortopédicas, mientras que la otra presenta unas características normales. O puede darse el caso de que el problema ortopédico afecte a ambas piernas por simple mal apoyo de ambos pies.

Piernas gruesas de origen venoso
Existe una elevada incidencia de patología venosa periférica en la población adulta. Esta patología puede responder a la presencia de varices, a edema o a la asociación de ambos. El interrogatorio y examen físico son orientadores de la existencia de patología vascular venosa de la extremidad, la cual se confirmará a través de las pruebas diagnósticas habituales (Eco-Doppler, etc.). Los cuadros venosos pueden presentar:

  • Varices: especialmente en trayectos varicosos que deforman la extremidad en la posición de pie y que se colapsan al elevar el miembro. Suele    coexistir un cierto grado de edema asociado.
  • Síndrome postrombótico: las secuelas obstructivas o la insuficiencia valvular profunda como secuelas postrombóticas, ocasionan un edema de la extremidad con ulterior desarrollo de varices secundarias.
  • Trombosis venosa profunda: en la etapa aguda suele observarse un importante edema de la extremidad con dolor y empastamiento muscular. Los métodos diagnósticos ayudan a precisar el dictamen y localización de la trombosis.


Piernas gruesas traumáticas
La presencia de edema en las extremidades traumatizadas no es frecuente, pero, dependiendo de la magnitud del mismo y del tipo de traumatismo que lo ha ocasionado, se determinará la pauta terapéutica. No es extraña la asociación de traumatismos a trombosis venosas profundas que habrán de ser valoradas en cada caso mediante las técnicas diagnósticas adecuadas.

Piernas gruesas de origen congénito
Las causas vasculares que pueden ocasionar el incremento del volumen de un miembro desde el nacimiento incluyen malformaciones o fístulas arteriovenosas, tumores vasculares, linfedemas congénitos y otras formas de edema transitorio de la extremidad ocasionado por la brida amniótica o circulares del cordón.

Piernas gruesas de origen neoplásico
Pueden responder a lesiones benignas o malignas de la extremidad que ocasionen una deformidad localizada del miembro o un aumento global del mismo por la coexistencia de edema de causa venosa o linfática.

Piernas gruesas de origen adiposo
Son motivo frecuente de consulta. Pueden asociarse a patología vascular de difícil detección debido al abundante panículo adiposo asociado.

Piernas gruesas de origen linfático
Suelen deberse a un linfedema uni o bilateral. El diagnóstico de certeza requiere de la realización de técnicas de imagen como la linfografía isotópica y /o resonancia magnética. Ha de descartarse, además, la existencia de otras complicaciones vasculares.

La LINFEDEMA es la acumulación de linfa en el espacio intersticial por falta de un drenaje correcto, puede ser debido a una superproducción de linfa, o lo que es más frecuente por un insuficiencia del sistema linfático en cuanto a su capacidad de drenaje (aplasia o hipoplasia del sistema colector). Se origina cuando los vasos linfáticos no drenan bien su contenido rico en proteínas plasmáticas procedentes del espacio intersticial al que llegaron por los capilares sanguíneos. Acto seguido se produce un edema que favorece la proliferación fibroblástica, la cual, dificulta la circulación linfática. Epidemiológicamente el linfedema representa una patología extremadamente difundida en el mundo y que se debe, en primer lugar, a factores etiopatogénicos y, en segundo, al área geográfica de procedencia. En particular, el linfedema está muy difundido en los países de la zona ecuatorial. Se habla de cerca de 20.000.000 casos en China, de 19.000.000 en la India y cerca de 25.000.000 de personas en el mundo resultan serológicamente positivas a la Filaria Bancrofti, principal causa de la patología infecciosa obstructiva linfática.

Los edemas linfáticos son blancos, duros y elásticos, de modo que la huella digital no queda. La piel aparece distendida y con implantaciones pilosas formando mayor relieve.

Se distinguen dos grandes grupos: el linfedema congénito y los secundarios. 

  1. Alguno de los diferentes tipos incluidos en el primer grupo, afectan en preferencia a mujeres jovenes, sin antecedentes ni causas que lo expliquen. Los primeros síntomas són hinchazón en el pie o tobillo de una extremidad que aumenta con el cansancio, el calor y los dias premenstruales; el reposo lo disminuye. Está representada por el linfedema primario o esencial que se manifiesta en la primera infancia o que aparece de repente en la pubertad. Con los años deja de progresar, pero para entonces ya ha motivado aspereza cutánea, uñas amarillas, pesadez del miembro y a veces elefantiasis. 
  2. Al segundo grupo antes mencionado corresponden más del 50% de los casos detectados. La elefantiasis, comprendida en este grupo, es la consecuencia de un linfedema intenso crónico y progresivo o inflamatorio. En los países occidentales existe una prevalencia de linfedema secundario a factores traumáticos (radiaciones, traumatismos por accidente de automóvil, etc) o también debidos a una neoplasia primitiva o secundaria del tejido linfático (relacionada con el tejido linfático de la mama, del útero o de la próstata en el varón). También puede ser secundario a patología trombótica relacionada con una mala circulación de retorno (insuficiencia venosa crónica, síndrome post-trombótico).


Otra enfermedad que afecta sobre todo a la mujer, aunque mucho más rara, es el lipoedema, un acúmulo de grasa simétrico en las dos piernas. Parece que es de índole familiar y debe considerarse más como un defecto estético susceptible de mejora con el tratamiento adecuado, que no como una verdadera enfermedad.

La Unidad de Linfedemas está especializada en esta patología y a través del diagnóstico diferencial y de la combinación de terapias ortodoxas y alternativas permite alcanzar la estabilización y mejora del linfedema. Además, núnca debemos olvidar una sensibilidad especial en el trato a estos pacientes.

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