Síndrome de las piernas inquietas

TAP: trastornos estáticos o de apoyo del pie

Los trastornos estáticos o de apoyo del pie (TAP) pueden ser considerados como un importante factor de riesgo para el empeoramiento de la insuficiencia venosa crónica. En la práctica clínica diaria esta patología es a menudo infravalorada. Por tanto es de crucial importancia la detección de TAP durante el examen clínico de todos los pacientes con insuficiencia venosa crónica (IVC). Con frecuencia los dolores de la extremidades inferiores tienen una causa mixta vascular y articular, por ello el correcto diagnóstico es esencial.

La correción de los trastornos de apoyo del pie mejorarán de manera importante los síntomas debidos a la estática, así como aquellos relacionados con la insuficiencia venosa. Ello es facilmente explicado por la mejora del funcionamiento de la bomba plantar durante la marcha. 


Problemas osteoarticulares

No hay que descuidar los problemas ortopédicos de los pies, de las piernas o de las caderas porque éstos pueden ser responsables de mala circulación en los miembros inferiores, independientemente de la alteración funcional y estética que representen.. Las plantillas cuando sean necesarias o un tratamiento adecuado son terapias imprescindible para evitar males mayores.


Pies dolorosos


Generalmente va asociado con una limitación de movimiento y espasmo de una o más articulaciones. La sensibilidad local es a menudo intensa en la región del ligamento calcaneoescafoideo.

El pie plano se subdivide en:

  1. Distensión aguda del pie, cuando el pie es anatómicamente normal pero muy doloroso, está a menudo hinchado y sensible, y se resiste a los movimientos pasivos. Se encuentra en las personas que hacen un trabajo que supone muchas horas de estar de pie sin estar acostumbrados.
  2. Pie plano crónico, es el resultado final de la distensión del pie que no ha sido tratada, y se presenta en camareras y otros trabajadores que están todo el día de pie.
  3. El pie plano traumático que se presenta después de las fracturas: por ejemplo, fractura de pott conminuta o fractura del hueso calcáneo.
  4. Pie plano espástico, o espasmo peroneo, es una causa poco frecuente de pie plano unilateral grave en niños y adultos jóvenes. El dolor se produce después de estar de pie; el pie está muy aplanado y deformado.
  5. El tratamiento sigue una línia de sentido común. El pie distendido se reduce mediante un régimen y descanso. Se corrige la obesidad, y si el enfermo se dedica a un trabajo que supone estar de pie muchas horas, debe tomarse unas semanas de descanso. 


Pies cavos

Se caracterizan por una mayor concavidad del arco del pie, de forma que el empeine resulta muy alto. Esta deformidad es la causa del dolor. A menudo el pie cavo carece por completo de síntomas durante toda la vida. Sin embargo algunos enfermos con la deformidad y dolor en la planta del pie responden favorablemente al tratamiento diseñado para mejorar la distensión de los ligamentos plantares.

La artritis en las enfermedades sistémicas: 


Artritis psoriástica

La enfermedad afecta en especial, aunque nunca de forma exclusiva, las articulaciones interfalángicas distales, y puede existir una relación topográfica entre la uña y los cambios en la articulación distal.
La afectación de estas articulaciones con el acompañamiento a veces de tenosinovitis da al dedo el aspecto de una salchicha. Las articulaciones distales de los dedos de los pies están afectadas de forma similar.


Artritis reumatoide


La artritis reumatoide puede causar un dolor grave y muy persistente en los pies, incluso cuando no soportan peso. Las articulaciones metarsofalángicas y los dedos de los pies con frecuencia están hinchados, los pies están sudorosos y calientes, y existe sensibilidad a la presión cuando se comprimen lateralmente las cabezas de los metatarsianos. 
En estos casos, conviene descansar, poner calor y hacer suaves ejercicios para impedir la presentación del pie plano. Es posible que sean necesarios los analgésicos.


Gota (Hiperuricemia)

Con frecuencia, la gota ataca la primera articulación metatarsofalángica. 
El comienzo de ella, es repentino, hasta el punto que puede sospecharse una infección aguda por cocos.
Cuando ataca la temperatura es elevada. El enfermo no puede dormir y se sienta con el pie en alto y con zapatillas blandas. Generalmente se da en el hombre y tiene tendencia en los bebedores. 
Normalmente el ataque agudo cede a los pocos días y entonces deja la piel que se descama por encima del pie. Durante los ataques, la articulación es completamente normal y el ácido úrico sérico está elevado en alguna fase de la enfermedad. 


El síndrome de las piernas inquietas

Cuando un médico que desconoce esta enfermedad se encuentra con un paciente que presenta dicho síndrome, suele quedar confundido. Por lo común, la persona que padece la enfermedad dice a su médico que los síntomas son difíciles de describir: algunos dicen que sienten las piernas pesadas o ligeras, o agitadas o inquietas. Los doctores Boghen y Peyronnard, a partir de las observaciones de varios enfermos, definen el síndrome como “sensaciones profundas imprecisas y desagradables en las piernas que producen la imperiosa necesidad de moverlas”. Pero desgraciadamente no se puede aportar nada o casi nada en cuanto a tratamiento se refiere, y ha de ser el propio paciente quien por propia experiencia encuentre los métodos que más le alivien.


Eritromelalgia

Es una enfermedad caracterizada por crisis de dolor, rubicundez e hipertermia en las extremidades, con integridad absoluta de la circulación en las intercrisis.
Las crísis dolorosas se desencadenan con el ejercicio físico y aumentan con el frío. La piel entonces enrojece, las venas se dilatan, incluso puede haber un ligero edema y se presenta un aumento de la temperatura local.


Distrofia simpática refleja

Esta distrofia consiste en un trastorno circulatorio de los miembros como consecuencia de un traumatismo. Incide en individuos con especial predisposición al dolor de origen psíquico. Se caracteriza por presentar una vasodilatación persistente y anormal, independiente del proceso inflamatorio.
Clínicamente se expresa por un intenso dolor que crece al menor movimiento o cambio emotivo; se acompaña con edema que con el dolor puede extenderse lejos de la lesión. La piel llega a atrofiarse, las articulaciones se anquilosan y el dolor se propaga hasta la raíz del miembro afectado.

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